El derecho a la Educación (III)

Candelario González Villa.- Que se erradique para siempre el analfabetismo y que puedan culminar estudios básicos todos lo que así lo deseen. Dotar de bibliotecas públicas, comunitarias y familiares a todos los habitantes del país. Es una prioridad tener como base la estabilidad democrática, la existencia de una población informada y participante en las decisiones públicas fundamentales.

El derecho a la cultura es indispensable para garantizar que los 40 millones de mexicanos que hoy no han tenido acceso a las letras o han debido abandonar su educación por razones económicas y de trabajo, cumplan su aspiración de disponer de las herramientas básicas que les permitan ejercer su ciudadanía.

Al Estado corresponde garantizar el ejercicio de ese derecho, así como asegurar que los millones de jóvenes que hoy están excluidos de las oportunidades de estudio y trabajo, tenga en la educación una esperanza real para resolver de manera digna sus necesidades y aspiraciones.

Que terminen la segregación y exclusión que actualmente padece la educación indígena y rural. Es urgente que los pueblos originarios, parte definitiva de nuestra identidad, cuenten con todos los elementos para reafirmar su lengua, organización y cohesión colectiva, cultura y la autonomía que requieren para desplegar sus horizontes de desarrollo.

El acceso al conocimiento debe ser la base para reafirmar su identidad y su cultura, no un paso hacia la subordinación a las decisiones que otros tomen sobre ellos y mucho menos el primer paso hacia el desarraigo.

La educación indígena y rural deberá ser ejemplo en el país de cómo los conocimientos y saberes ancestrales pueden ser la base para la recuperación de nuestros valores, de nuestra memoria y de nuestra sabiduría como pueblo y como nación.

Que se erradique todo privilegio y el uso privado y faccioso de recursos públicos.

Los maestros del país deben tener garantía de que se respete su derecho al trabajo en condiciones dignas, con un salario suficiente y prestaciones de ley. Asimismo, junto con los padres de familia, serán los vigilantes de que se explique en todos los centros de educación públicos, la gratuidad de la educación y se eviten abusos de cualquier naturaleza sobre los estudiantes.

Tendrán la seguridad de que se respetará su derecho a la libertad de asociación y de expresión, así como a la libre elección de sus dirigentes.

Un proceso de formación continua, su participación en una reforma a fondo de los planes y programas de estudio y el mejoramiento sustantivo de las condiciones de trabajo en las escuelas normales y universidades pedagógicas serán indispensables para remontar el deterioro actual de la educación.

Que asegure el acceso y la permanencia en el sistema educativo a las personas con alguna discapacidad y dejar atrás el régimen de segregación a que las condenan hoy los sistemas de “atención múltiple”, que no garantizan su integración ni el desarrollo de su potencial.

Que la educación física, deportiva y artística se desplieguen en todos los centros educativos del país y constituyan los elementos que permitan formar, enlazar y multiplicar la capacidad corporal, intelectual, emocional y creativa de los estudiantes.

 

Fuente: “Nuevo proyecto de nación. Por el renacimiento de México”.