No recuerdo la última vez que escribí algo bueno

Dr. Arturo Castro.- Escribo sobre sociedad, política y gobierno, tengo la impresión de que hacer un análisis de lo que todo mundo sabe o quisiera saber es bueno; cuando elaboro un artículo, pienso en el interés de los lectores, este puede ser sobre tragedias o alegrías, verdades o mentiras, hechos alegóricos de la política y de la gobernanza en el país.

Cualquier tema será, será lo que será decía José Feliciano en alguna de sus grandes canciones. Los temas son tantos que imposible soñar con descifrarlos todos.

Escribir el artículo de Adhocracia cada semana implica un compromiso con el pensamiento social, sus aspiraciones, necesidades y la gran responsabilidad de colaborar desde un conocimiento adquirido en los libros y en el pragmatismo. Aunque no siempre lo que escribo, se lee con entusiasmo ya que los actores y los hechos que se describen en el mismo artículo no convienen a ciertos intereses.

Cuando se tiene el compromiso de escribir, se tienen reglas basadas en valores, cuando lo hago siento la necesidad de hacerlo a veces sin tapujos, describiendo las verdades que parecen ofensivas a quienes no comparten las ideas expresadas. La sociedad política es tan diferente que da lugar a grupos políticos y a encuentros y desencuentros personales cotidianamente.

Cuando se escribe una columna de gobierno y sociedad, también se corre la suerte de tener buenos lectores, de tener otros con la apatía de dar vuelta a la hoja y de aquellos cuya visión negativa los hace retorcerse ante las palabras encontradas y no solicitadas. La política es de paradojas, de contratiempos, es el arte de comer sapos sin hacer gestos diría una expresión popular.

Cuando escribo sobre el gobierno me encuentro ante la disyuntiva de no preguntar y seguir la carroza o la de cuestionar la toma de decisiones efectuada, lo más fácil es dejar que cada quien haga lo que le parece mejor, aunque los errores y los aciertos estén en el debate público.

Escribir es una pasión, lo he hecho sobre los más diversos temas, entre ellos de gobiernos, de partidos, de la política en general, incluso de personas que han marcado la vida social y en ocasiones personal como Don Teófilo Borunda, quien orientó agresivamente mi formación política, esto es parte de la vida cotidiana, de un ambiente difícil pero no imposible de tener.

Hablar del gobierno es un tanto cuanto difícil porque solo busca aceptación y cuando llega el debate público no lo digiere fácilmente porque tiene un poder que ejerce permanentemente a pesar de que llegan nuevos rostros con las mismas ideas y con los mismos retos, al final de sus periodos se ve un impacto positivo o negativo que provoca nuevos desenlaces electorales.

Los artículos escritos narran historias que van a favor y en contra de la tiranía, como aquel del debate sobre la obediencia y el conformismo, los motivos están claros: A través de las palabras influir en los hechos y en la toma de decisiones fundamentales para rescatar situaciones difíciles que van de la crítica destructiva hasta no aceptar retrocesos de bienestar social.

Nos preocupa más hablar y escribir sobre cualquier cosa que generar propuestas que en la historia han ido al cesto de la basura, de las cuales puedo dar testimonio en gobiernos locales. Un sueño es escribir responsablemente y consecuentemente que la persona indicada al leerlo, no esté dudando de a dónde quiere ir y a dónde nos quiere llevar.

Adhocracia es una columna libre e independiente, tiene su propio sello y es para todos ya que sus temas son aleatorios con centros neurálgicos que no permiten en el mayor de los casos, la indiferencia de los lectores. La columna apuesta por la contribución de una crítica positiva que de manera colaborativa incida la llegada de nuevos tiempos.

Se busca en la escritura una lectura que cambie perspectivas diferentes y se llegue a algo común, está elaborada en el análisis y en la investigación de lo que se habla, se publica semanalmente y viaja a través de los voceadores a las manos del lector, cuya idea es tener más herramientas para llegar a su propio juicio y enunciarlo junto a otros medios, por lo general, de la radio y la televisión.

La evaluación de lo que se escribe está a cargo del lector, es quien tiene el poder de decir si es bueno o malo, por mi parte me quedo con la idea de que el artículo cada vez puede ser mejor ya que lo que se intenta es dar juicios de valor sobre determinados temas, que a la vez son del interés general para el entorno político y social.

Creo que lo que se escribe es bueno, lo que no recuerdo es cuándo escribí algo mejor que bueno, inspirado en lo que quiere oír la gente, tener el milagro de una gran aceptación, con fórmulas que perfeccionen el enlace de las ideas convertidas en escritos.

Seducir a través de la palabra es el reto, tener escapes a través de la lectura y sentir que no se descubre nada, sino que se conoce más de lo que se cree saber y así emitir una opinión de mayor valor en su entorno social. Leer debe ser casi una obligación diaria para no quedarse estancado.

Se busca descubrir situaciones reales, mover las fichas del juego, ofrecer un espacio de reflexión a la sociedad y a los políticos también, quienes a veces están demasiado ocupados para interrelacionarse y resolver lo que la gente siente como una necesidad. Siempre hay cosas interesantes de que hablar, hoy desde la autorreflexión hablo de lo que se ha escrito antes.

Está prohibido prohibir que la sociedad conozca más acerca de lo que le atañe y le interesa por naturaleza.

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